¿Perro o serpiente?

¿De qué familia eres, de los perros o las serpientes?

Todavía recuerdo un perro de aguas, Mamu, que jugaba con mis hijos y sus primos cuando eran pequeños, y que era capaz de aguantar cualquier perrería que le hicieran los chavales. Siempre leal, siempre paciente, siempre de fiar. Con las serpientes, mi experiencia es bien diferente. ¿A dónde quiero llegar? Veamos.

¿Por qué un liderazgo ágil de confianza en la Era Digital?

    1. Los vertiginosos cambios del mercado, acelerados más si cabe por la era Digital, y el empoderamiento de los clientes, por su aumentada capacidad de valorar y elegir entre una oferta amplia de productos y servicios, convierte el reto de posicionarnos como socios de confianza de nuestros clientes en tarea crítica y a compartir por todos los miembros del equipo. Una persona, el líder, no es capaz de abarcar tamaño reto en soledad.
    2. Dicha corresponsabilidad requiere de la aportación de valor máxima de cada miembro del equipo, con los clientes externos o internos. ¿Y de qué depende dicha aportación de valor personal? Según la fórmula de Victor Küppers , V=(C+H)*A, depende del conocimiento y de la habilidad, que suman, y de la actitud de las personas, que multiplica.
    3. ¿Y dicha actitud personal de qué depende? A mi juicio, depende de la confianza y motivación personal y sistémica que exista, y el primer factor a trabajar es la confianza, esto es, favorecer un entorno de confianza personal y sistémica en el equipo.
    4. Podemos concluir que la principal función de un líder ágil es trabajar su confianza y facilitar un entorno de confianza a su equipo de trabajo. Y por supuesto, acompañar a cada miembro del equipo para auto liderarse y así conseguir su mejor versión, para sí mismo y el equipo, y que desde esa versión nos ayude a ganar la confianza del cliente.
    5. Por tanto, la confianza es la base para que los “cerebros de obra” aporten el máximo posible en su desempeño, desde una actitud con A mayúscula.

 Ahora bien y como hemos comentado anteriormente, la confianza fluye en círculos concéntricos, como las ondas que expande una gota al caer en un estanque en calma. La confianza fluye de dentro hacia afuera. Por tanto, las preguntas que tenemos que hacernos son:

    1. ¿Me fío de mí mismo, honestamente?
    2. ¿Soy de fiar para los demás miembros de mi equipo?
    3. ¿Cómo puedo acompañar a mi equipo para que de lo mejor de sí mismo ante un cliente empoderado si no estoy siendo de fiar?

¿Cuáles con los pilares de la confianza que puedo trabajar para llegar a ser un líder ágil de fiar? Tras muchos programas de formación realizados, procesos de coaching implementados y libros leídos al respecto, las claves más importantes contrastadas son:

  1. Cumplir mis promesas. Si digo que voy a hacer algo, hacerlo. Y si no voy a ser capaz de cumplir, renegociar la promesa o no hacerla, evitando quebrantarla unilateralmente.
  2. Competencia. De dos tipos:
    • Técnica: saber de lo que hablo, lo que hago, y si no sé, responsabilizarme de aprender.
    • Conversacional: conversar con mi equipo los temas importantes, evitando las formas tipo “elefante en una cacharrería”.
  3. Coherencia. Que mis actos estén alineados con mis valores, evitando un comportamiento tipo Groucho Marx “Estos son mis principios, si no les gustan, tengo otros”.
  4. Resultados: enfocarse no sólo en el proceso, sino también en los resultados. Conseguir  lo que nos proponemos alimenta nuestra confianza y la del equipo.
  5. Confidencialidad: mantener la “boca cerrada” sobre información crítica compartida y más cuando tu cliente te lo pide. Lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas.
  6. Interés. Demostrar en cada acto un propósito inequívoco de ganar-ganar. Las personas detectamos, más pronto que tarde, dicho interés y si es egoísta tiende a multiplicar por cero la confianza. Seguro que habréis tenido experiencias con vendedores que sólo buscan colocaros el producto que les viene bien vender para conseguir sus objetivos. ¿Cómo os habéis sentido en dichas situaciones? ¿Amplia o reduce vuestra confianza?

En mi opinión, las cuatro primeras claves suman en el numerador de un quebrado. La quinta y sexta, confidencialidad e interés, dividen en el denominador de dicho quebrado, multiplicando entre ellas. Por tanto, C = (1+2+3+4)/(5*6).

En consecuencia, si la confianza es una especie de cuenta corriente (con nosotros mismos, un colaborador o nuestro equipo) donde hacemos ingresos y retiradas de la misma, podremos medir el estado de dichas cuentas mediante un cuadro de mando con indicadores como:

  1. Número de promesas incumplidas.
  2. Número de productos y servicios que desconozco, y no me responsabilizo a aprender.
  3. Número de conversaciones pendientes que tengo con mi equipo.
  4. Número de conversaciones fallidas por no gestionar las formas adecuadamente.
  5. Número de acciones divergentes con mis valores.
  6. Número de tareas/proyectos que inicio y que no consigo el resultado esperado.
  7. Número de informaciones confidenciales que filtro a quien no debo.
  8. Número de conversaciones/decisiones que implemento pensando solo en mi interés.

Concluyendo, cuantas veces habré escuchado que los perros son como sus dueños. Y cuantas veces he visto que los perros son capaces de sacar lo mejor de sus dueños. No me extraña, ante tamaña confiabilidad y lealtad es imposible resistirse. Debe ser el principio de acción reacción de Newton. La confianza se transmite y se retroalimenta, y es la primera responsabilidad de un líder ágil de la Era Digital.

Un líder “Perro” cuida los pilares de la confianza, por su bien, la del equipo y para posicionarse como el socio de confianza de sus clientes, de una forma auténtica y sistémica. En consecuencia, las preguntas clave a hacernos son:

  1. ¿Qué vas a hacer para cultivar tu autoconfianza?
  2. ¿Qué vas a hacer para ganar la confianza de tu equipo?
  3. ¿Cómo vas a aprovechar todo ese caudal de confianza para posicionarte como socio de confianza en tus clientes?
  4. ¿Qué impedimentos encuentras a la hora de afrontar los tres retos anteriores?

La gran noticia de hoy es que puedes hacerlo, si tú quieres y a partir de ahora mismo. 

Te invito a que escribas tus comentarios a este post a pie de página. Gracias.

4 comentarios sobre “¿Perro o serpiente?

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  1. Muchas gracias por esta reflexión, Paco. En las preguntas clave a hacernos, añadiría el “qué vas a DEJAR DE hacer para cultivar tu autoconfianza y la de tu equipo”. Así, antes de sumar, habré “sacado la basura”, y cultivo sobre terreno limpio. ¿Tiene sentido?

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  2. Muchísimas gracias Paco por recordarnos un esquema tan claro y útil para autoanalizarnos y valorar nuestra #autoconfianza. Me parece un término clave para llevar a cabo nuestros objetivos dentro del camino a la #mision. Después de las vacaciones, iniciando nueva etapa, es sano reflexionar para marcarse la nueva estrategia🙏 Mil gracias Paco, Abrazo😘

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