Mentiras arriesgadas

“La peor distancia entre dos personas se crea a través de las mentiras”, Anónimo.

LA DECISIÓN.

La elección que te propongo retomar hoy es qué tipo de persona quieres ser:

  • ¿Una persona auténtica a la hora de conformar tus opiniones y tomar decisiones, en base al libre albedrío y sentido común bien informado?
  • ¿O una persona inauténtica, bien por actuar con juicios y creencias sesgados inercialmente, bien por actuar con juicios y creencias importados de otras personas mediante la manipulación, que hace que tus elecciones sean más propiedad de otros que de ti mismo?

Sin duda alguna, yo opto por ser librepensador auténtico o, al menos, por intentarlo con todas mis fuerzas y pericia, porque como responsable de mi empresa y equipo, prefiero gestionar la realidad y no un deseo distorsionado o realidad interpretada por otros.

Eso sí, para ello hay que gestionar toda una serie de impedimentos propios y obstáculos externos de máxima dificultad.

NO TE MIENTAS, POR FAVOR.

Nuestro procesador cognitivo personal tiene unos cuantos “virus” recurrentes y muy complicados de gestionar, a los que tenemos que aplicar cotidianamente el mejor de nuestros antivirus:

  • Los sesgos cognitivos que nos condicionan en la interpretación de la realidad y que ya expuse en el post ¿Persona librepensadora o marioneta? – Súper Liderazgo de Confianza (pacocruzavanza.blog).  Aquí solo quiero recordar que nuestro principal “virus cognitivo” es el deseo de creer todo aquello que se alinea con nuestras creencias o expectativas. Antivirus recomendado: Templanza y objetividad en el análisis de los hechos.
  • La ignorancia es atrevida, muy atrevida: nunca entendí tan bien este dicho popular hasta que conocí el efecto Dunning-Kruguer, que explica como las personas, al adquirir un mínimo de conocimiento sobre cualquier tema, llegamos a sentirnos expertos al respecto. Este efecto comporta un evidente peligro a la hora de tomar decisiones, exponer sensatamente nuestro punto de vista y, en definitiva, vivir nuestra vida sustentados en bases cognitivas sólidas. Además, las redes sociales, internet y la velocidad vital que llevamos hoy día, nos están convirtiendo en personas con un océano de conocimiento, pero de tan solo un centímetro de profundidad. Somos picaflores de todo y expertos conocedores de nada. Antivirus recomendado: recordar la famosa frase de Sócrates “solo sé que no se nada” y profundizar en los temas importantes antes de opinar y decidir.

NO TE DEJES MANIPULAR POR LA MENTIRA.

¿Conoces los 11 principios de la propaganda de Goebbels?

Yo conocí estos 11 principios leyendo el libro de Paloma Sánchez-Garnica, “Últimos días en Berlín”. Confieso que, según iba comprendiéndolos, me sentía como una indefensa víctima, inconsciente de la implacable y cotidiana aplicación de estos principios manipuladores por parte de innumerables líderes actuales.

¿De cuántos de estos principios te sientes víctima actualmente?, ¿Cómo crees que condicionan tu libre albedrío cada uno de ellos?

1.- Principio de simplificación y del enemigo único: “Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo”.

Ejemplo: Los judíos son unos ladrones.

2.- Principio del método de contagio: “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada”.

Ejemplo: Occidente es decadente.

3.- Principio de la transposición: “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Ejemplo: Los ucranianos son unos invasores nazis.

4.- Principio de la exageración y desfiguración: “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”.

Ya sabes cual es el virus que más rápido se contagia, ¿verdad? El miedo.

5.- Principio de la vulgarización: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

¡Nos tratan como a los tontos! A lo peor es que lo somos.

6.- Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

Como ya sabéis, se siguen sacando armas de destrucción masiva de Iraq, y/o estamos en desaceleración económica y no en recesión. Nos siguen tratando como a los tontos.

7.- Principio de renovación: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”.

8.- Principio de la verosimilitud: “Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de globos sonda o de informaciones fragmentarias”.

9.- Principio de la silenciación: “Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”.

10.- Principio de la transfusión: “La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”.

Este principio me duele especialmente. El manipulador efectivo sabe cuáles son nuestros miedos y prejuicios primitivos, y su propaganda se basa y apalanca en ello.

11.- Principio de la unanimidad: “Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad”.

No solo nos tratan como tontos, sino también como borregos.

La verdad, iba a poner ejemplos actuales y cercanos de cada uno de los principios, pero seguro que a ti se te ocurren muchos más. El reto personal es ser capaz de ver “la viga en el líder manipulador propio antes que la paja en el líder manipulador ajeno”.

NO MIENTAS A LOS DEMÁS.

Estoy leyendo un libro interesante que me regaló mi hijo Iker, “12 reglas para vivir” de Jordan B. Peterson. Os transcribo un extracto de su regla 8 que me ha impactado:

Las mentiras corrompen el mundo, pero peor aún es su propósito.

Primero, es una mentirijilla, acto seguido, surgen muchas más para secundarla… Entonces, esas mentiras que ahora resultan necesarias se transforman mediante la práctica en una forma de comportamiento, en acciones automatizadas, especializadas, estructurales, formuladas neurológicamente y de carácter inconsciente.

Después de eso aparece la arrogancia y el sentido de superioridad que inevitablemente acompañan a la producción de mentiras logradas, esto es, mentiras hipotéticamente logradas. Y esto representa uno de los principales peligros: “Todo el mundo parece engañado, así que todos menos yo son unos estúpidos, puedo engañar a todo el mundo y salirme con la mía”. Por último, se postula lo siguiente: “Puedo manipular el mismo Ser, así que no me merece ningún respeto”.

¡Qué importante es ser transparente y decir nuestra verdad a los demás! La mentira consume mucha energía interna para crearla y sustentarla, y nos envilece con ese seudo sentimiento de superioridad al creernos que los demás no se enteran de nuestra manipulación, pero se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Ser transparente y honesto con los demás es una clave fundamental para ganarnos la confianza del equipo, etc., y no provocar distancias infinitas, malignas e irrecuperables en nuestras relaciones vitales. Eso sí, hay que cuidar la forma en que decimos la verdad y el propósito ha de ser constructivo, si no queremos caer en el mismo error de esa vecina que me conoce desde pequeño y que cuando la veo, muy de vez en cuando, me dice “¿Paco, no estás cada día más gordo?» Una cosa es ser honesto y otra es ser “sincericida”.

Concluyendo, un librepensador auténtico procura no mentirse gestionando sus sesgos personales y aplicando su pensamiento profundo en los temas importantes; procura no dejarse manipular por las mentiras inspiradas en las 11 reglas de la vil propaganda y tiene como uno de sus valores principales decir su verdad adecuadamente para generar confianza en las relaciones, en vez de distancias insalvables.

Por último, si te pareció interesante este post, te pido que lo compartas en redes sociales. Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.

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