Equivocarse es humano ¿Rectificarás?

“La perfección es una pulida colección de errores”, Mario Benedeti.

Podcast, por si prefieres escucharlo.

1.- En serio, ¿qué nos está pasando últimamente?

En el pasado post, “Emoción tragada, ahogo seguro”, os confesaba que la tristeza es la emoción que más me he tragado a lo largo de mi vida y que me ha generado ahogos que pudieron convertirse en enfermedades psicosomáticas. Por suerte no fue así.

Ahora bien, lo que no alcanzo a entender es como hay tantas y tantas personas que no se permiten la alegría en el día a día, esto es, no se permiten el disfrute de las pequeñas y grandes cosas que ocurren a diario para saborear la vida; desde el maravilloso sol que pueda estar brillando hoy en el cielo azul, hasta la agradable compañía de un amigo.

En concreto, no logro entender, ni al responsable de un equipo que siempre tiene en la boca el mantra “No news, good news”, ni a los padres que, tras un partido de baloncesto, fútbol, etc., son incapaces de disfrutar de la alegría de haber ganado, habiendo jugado fenomenal su retoño, porque nada colma su nivel de exigencia, la decepción es su principal compañía y siempre “hay algo que mejorar” ¡Por favor!

¿Pero qué nos pasa? No solo nos tragamos nuestras tristezas, miedos, etc., con el ahogo que esto supone a diario, sino que, además, no nos permitimos dar rienda suelta a la alegría compartida; ¿por qué?, ¿no vaya a ser que nos relajemos?, ¿no vaya a ser que disfrutemos demasiado de la vida? Pamplinas.

2.- Yo quiero “seres imperfectos” en mi vida. ¿Y tú?

¿Tenéis la suerte de disfrutar de la compañía de una persona perfeccionista? ¡Qué alegría su compañía, verdad!

¿Cómo se reconoce a una persona perfeccionista?

  • Nada es suficiente para colmar su nivel de expectativas y la palabra “decepción” le acompaña en todo momento. ¡Uff, qué agobio!
  • Concentra su análisis solo en lo que hay que mejorar. El resto pasa desapercibido. De ahí su mantra “No news, good news”. ¡Uff, qué tristeza!
  • Disfruta cantando la canción “My way”, de Sinatra, ya que la perfección es hacer las cosas “a su manera”. Por tanto, resulta imposible estar a la altura porque hay que clonarse y renunciar a uno mismo para ello. ¡Uff, qué incómodo!
  • Se mete en todos los temas, sea o no experto en la materia, porque le cuesta confiar en los demás. ¡Uff, qué soledad!
  • Disfruta única y exclusivamente de los resultados alcanzados, nunca de los esfuerzos y mejoras de desempeño demostrados, por muy heroicos e importantes que hayan sido para su hacedor.
  • Y disfruta de manera muy breve porque inmediatamente se centra en el siguiente listón a superar, ya que no hay tiempo que perder. ¡Uff!
  • Tiene pánico al fracaso y miedo a cometer errores, por tanto, le cuesta aprender y evolucionar fuera de su zona de control.

¿Qué impacto tiene el comportamiento de un líder perfeccionista en su equipo? Creo que es evidente, achicharra el compromiso de su equipo que se hastía de tener que ser un clon del jefe, y éste tiene que tirar del carro todo el rato. Y lo peor es que el sistema suele entrar en un imparable bucle vicioso.

Ahora bien, hoy quiero centrarme más en responder esta pregunta: ¿Qué impacto tiene el comportamiento de unos padres perfeccionistas en sus hijos?

En el fantástico libro de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, “Encuentra tu persona vitamina”, hay una frase que me impactó sobremanera: “La grabadora de la infancia se convierte en la voz interior de la edad adulta”.

Esa grabadora y voz interior se nutre principalmente de:

  • Cómo nos hablaron nuestros padres (familiares cercanos y cuidadores).
  • Cómo hablaron de nosotros nuestros padres a otras personas.
  • Cómo se hablaban nuestros padres entre sí.

Esta voz interior tiene un impacto esencial en:

  • La seguridad en ti mismo y tu capacidad de tomar decisiones.
  • Tu autoestima o cómo te tratas a ti mismo.
  • Tu comportamiento: dime como piensas y te diré como te vas a comportar.

¿Cómo crees que afecta a la autoestima de nuestros hijos, a la seguridad en ellos mismos a la hora de tomar decisiones, a su comportamiento futuro, si les hablamos con un permanente nivel máximo de exigencia, centrándonos solo en las “bad news” y dándoles a entender que los tropiezos del camino para aprender no son bien recibidos?

¡Uf, qué agobio! Yo no querría tener padres así, la verdad. ¿Y tú?

3.- ¿Cómo quieres hablarles a partir de ahora?

¿Qué tal si empiezas por ti mismo, hablándote de manera diferente?

Te propongo que te repitas todas las mañanas:

  • “Equivocarse es humano, de sabios rectificar”. El error es consustancial a la naturaleza humana. “El que tiene boca se equivoca”. Es lo que hay. Acéptalo cuanto antes.
  • “Soy imperfecto y me gusta que sea así”. Disfruta de que eres imperfecto, porque es un hecho y te hace único. Es más, cántate “hoy me voy a equivocar, ye, ye, y lo voy a disfrutar, ye, ye, ye, yeee (oyes la música de la chica yeye en tu cabeza) y a aprender de mis errores, para seguir creeeeciendo más”. Aprender es una de las salsas más sabrosas de la vida, ¿verdad?

Y con las personas que te importan de verdad, te invito a que renueves tus mantras:

  • “Good news son good news”. A disfrutar de ellas.
  • Los esfuerzos y desempeños también son disfrutables, sobre todo si son fuente de alegría para las personas que nos importan.
  • “Vive y deja vivir”. Todas las personas tenemos el derecho a cometer nuestros propios errores. Nuestros hijos, nuestros colaboradores, también tienen el derecho a tener su propio espacio para equivocarse y aprender. El sobre proteccionismo perfeccionista genera clones alelados o rebeldes sin causa.
  • Habla siempre de lo positivo y en tono positivo, con pasión y alegría. La autoestima y seguridad en sí mismos de nuestros hijos lo agradecerán “hasta el infinito y más allá”.

En definitiva, tenemos una revolución pendiente por acometer que consiste en inyectar mucho más sentido del humor y flexibilidad a nuestra manera de ser, y que consiste también en abrir de par en par las ventanas de nuestra voz interior para dar la bienvenida a la alegría de disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que nos pasan en la vida, personal y profesional.

Por último, si hay algo que debemos cuidar con máximo mimo es la autoestima y seguridad en sí mismos de nuestros hijos:

1.- ¿Necesitas rectificar tu forma de hablarles?

2.- ¿Cuánto escuchas y disfrutas sus “good news” cuando hablas con ellos?

3.- ¿Cuán positivo es tu lenguaje cuando hablas con ellos de ello?

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Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.

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