Humildad, con H de Humor

Podcast, por si prefieres escucharlo

Menos guasa con los demás y más sentido del humor con uno mismo.

La Era Digital y la Pandemia iniciada en 2020 nos ha servido en bandeja una realidad tan abrumadora y retadora que es necesario tomar tierra y revisar nuestra humildad personal para este año 2021. ¿Por qué?

Por dos razones. La humildad es la casilla de salida del desarrollo personal y de la cooperación flexible necesarios para dar respuesta, en equipo, a los retos complejos que se nos plantean en 2021, y más en ecosistemas ágiles donde la autonomía, inspiración y maestría del talento son imprescindibles para ofrecer soluciones a los clientes.

Como dice Thomas Merton, “El orgullo nos hace artificiales, la humildad nos hace reales”. Si el líder es soberbio, además de estar muy limitado a la hora de desarrollarse personalmente, provocará un entorno de trabajo de postureo artificial y no de colaboración de personas reales y auténticas, que aporten desde su esencia o chispa vital. Esto es, las personas evitarán los conflictos sobre temas importantes, eludirán responsabilidades, bajarán los estándares de calidad del trabajo e irán a la suya.

¡Cuánta energía y talento desaprovechado en momentos tan cruciales!

Humildad proviene del latín “humilitas” que significa “pegado a la tierra” y es un valor que poseen las personas que reconocen sus debilidades y fortalezas en su justa medida, y usan estas últimas para el bien común, sin jactarse de ello. Por el contrario, la persona soberbia se cree superior a los que le rodean por alguna cualidad especial y lo demuestra con un trato distante o despreciativo hacia los demás.

Por tanto, la persona engreída se toma demasiado en serio a sí misma, se “ríe” de los demás y los mira por encima del hombro. Por el contrario, la humilde se ríe de sí misma demostrando más sentido del humor, se toma en serio a los demás y los mira con respeto.

Por mi experiencia, los españoles tenemos mucha guasa con los demás y poco sentido del humor con nosotros mismos, ¿no te parece? Esto es, nuestros comportamientos están más alineados con la palabra orgullo y soberbia que con la palabra humildad. ¡Y así nos va!

Querido lector, te propongo que te tomes el 2021 con más sentido del humor y humildad, para favorecer la fluidez de cooperación en tus equipos y tu propio crecimiento personal. Por ello, veamos cómo andamos de humildad actualmente.

K.P.I’s de la humildad: Decálogo.

Te pido que contestes honestamente a las siguientes preguntas y que saques tus propias conclusiones sobre cuanta humildad demuestras en los comportamientos cotidianos.

Vamos a ello:

  1. ¿Eres incapaz de escribir rápidamente tus limitaciones o áreas de mejora en un papel?
  2. ¿Interrumpes a los demás cuando expresan su opinión con ansia de exponer la tuya?
  3. ¿Te cuesta mucho ceder ante los sólidos argumentos de otra persona?
  4. ¿Te cuesta pedir ayuda a otras personas cuando no puedes solo con algo?
  5. ¿Tienes miedo a equivocarte?
  6. ¿Tienes peticiones de disculpas a otras personas en la bandeja de pendientes?
  7. ¿Te enfadas cuando pierdes o no consigues algo hasta el punto de ofuscarte?
  8. ¿Te jactas de tus éxitos?
  9. ¿El responsable de tus éxitos es “Yo” y no “Nosotros”?
  10. ¿Te olvidas de agradecer a los demás el apoyo que te ofrecen?

Si has contestado que sí a alguna de las preguntas anteriores, tienes un reto de desarrollo personal relacionado con el valor humildad, ¿te parece?

Por último, ser humilde no significa ser servil. Es más, por mi experiencia laboral de unos cuantos decenios, las personas serviles con sus responsables suelen ser muy soberbias con sus colaboradores. Y no es extraño que así suceda, ya que el servilismo genera muchos problemas estomacales y de alguna manera hay que aliviarlos. Eso sí, mejor tomarse un pastillita de humildad al día que liberar nuestro orgullo con quien no corresponde.

Tres preguntas finales para tomarte humildemente con más sentido del humor en 2021:

  1. ¿Qué primer reto quieres encarar para mejorar tu humildad?
  2. ¿Qué te impide encararlo?
  3. ¿Qué vas a hacer o dejar de hacer para implementarlo?

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Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.

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