¡Juventud, divino tesoro!

Podcast, por si prefieres escucharlo

“El pasado es para aprender de él, no para vivir en él”, Jeffrey R. Holland

¿Cuánto lastre llevas en tu mochila?

Todos nosotros tenemos retos personales y profesionales en mente para el próximo año. Esto es propio de estas fechas y más con el año 2020 que nos ha tocado vivir. Os confieso que, en mi caso, llevo semanas preparándome físicamente para hacer el Camino de Santiago en 2021, año Santo Jacobeo ¡Ojalá fuera más joven para hacer el Camino!

Ahora bien, este apasionante y exigente reto de caminar desde Roncesvalles hasta la Catedral de Santiago requiere, no solo de un buen estado físico, sino también de un buen estado mental, de saber aligerar al máximo nuestra mochila para evitar peso innecesario durante la ruta que nos pueda impedir realizarla.

Las piedras que más lastran y envejecen nuestra mochila mental, para encarar los retos de futuro, son:

  1. Los resentimientos del pasado: causados, bien por errores propios cometidos, bien por errores ajenos soportados, que no sabemos gestionar.
  2. La rigidez mental que nos impide cuestionar nuestros propios paradigmas cuando el tablero de juego y las reglas han cambiado. Y han cambiado mucho en 2020.
  3. La visión desequilibrada de nuestras malas y buenas experiencias, a favor de las primeras.

¡Ojalá pudiéramos encarar el 2021 con un espíritu más joven, divino tesoro! Esto es, con menos rencores, más flexibilidad mental y más ilusión y energía para explorar las oportunidades que seguro estarán ahí esperándonos. La juventud es un estado mental.

Por tanto, ha llegado el momento de hacerse dos preguntas importantes:

  1. ¿Cuántas piedras pesadas sientes en tu mochila lastrando tu caminar por la vida?
  2. ¿Quieres encarar el 2021 con un espíritu más joven, revisando tu mochila actual?

¿Cómo revisar tu mochila mental antes de terminar este 2020?

Para gestionar y aligerar nuestra mochila mental, y así rejuvenecerla, creo que es muy necesario responder honestamente a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo has vivido tus errores más relevantes en 2020, como un fracaso por no haber estado a la altura de la perfección que te hubiera gustado alcanzar o como una oportunidad de aprendizaje?
  2. ¿Qué consecuencias ha tenido para ti vivir tus errores de 2020 como piedras de fracaso y de rencor contigo mismo?
  3. ¿Qué ha impedido perdonarte tus errores de 2020 y aprovechar los aprendizajes obtenidos para no “tropezar de nuevo y con la misma piedra”?
  4. ¿Cuántos amigos tendrías si les hablaras como te hablas a ti mismo? La compasión empieza por uno mismo, dice mi madre de 93 años. ¿Qué mirada tienes sobre tus errores habitualmente, intransigente o compasiva cuando lo has dado todo?
  5. ¿Cómo has vivido los errores ajenos cometidos contigo en 2020, los has convertido en aprendizaje común para mejorar las relaciones o en piedras pesadas de rencor que erosionaron o acabaron con dichas relaciones?
  6. ¿Qué te impidió perdonar a tu interlocutor, si este hizo lo posible por rectificar tras darle un espacio para hacerlo?
  7. ¿Qué paradigmas necesitas revisar para rejuvenecer tu forma de mirar la realidad? Parafraseando la frase publicitaria conocida del mundo financiero, “rentabilidades de paradigmas pasados no aseguran rentabilidades futuras”, principalmente cuando la realidad ha cambiado.
  8. ¿Cuánto pesan los errores en tu mochila frente a los éxitos conseguidos y experiencias positivas vividas durante todo el año? Cuidado con permitir que el peso del “lado oscuro” nos impida valorar y aprovechar el lado positivo de nuestras experiencias.

Por tanto, también es muy importante “hacer caja” de las herramientas que nutren y nutrirán nuestro futuro caminar. Me refiero a las herramientas A.L.F.:

  • Agradecimientos: hace tiempo que he incorporado a mi caminar cotidiano el momento de “acción de gracias”. Tomarse un espacio de tiempo para ser agradecido y valorar a las personas que se ocupan de ti, nutre nuestra mochila mental. Por ello, quiero agradecer a mi familia y amigos el apoyo recibido durante este año tan adverso. Quiero agradecer a los clientes que han confiado en Avanza durante este año tan cambiante. Y, por supuesto, quiero agradecer a todos los lectores de este blog el interés y los comentarios recibidos. Más de 2.600 personas de todo el mundo han visitado este blog durante 2020, con un total de 4.350 vistas. ¡Gracias de corazón!
  • Lecciones aprendidas: esta pandemia me ha permitido aprender que la total digitalización de nuestro trabajo tiene ventajas importantes y abre nuevas ventanas de oportunidad a aprovechar. También he aprendido que dejar de hacer deporte envejece el cuerpo y el espíritu. Por último, he tenido la suerte de leer magníficos libros que me han hecho crecer como persona, como por ejemplo “España invertebrada” y “Revolución de las masas” de José Ortega y Gasset, “Sapiens. De animales a dioses” de Yuval Noah Harari, “Aquitania” de Eva Gª Sáenz de Urturi y algunos “Episodios nacionales” de Benito Pérez Galdós, entre otros. Podría seguir, pero no quiero aburrir al lector, como diría D. Benito.
  • Felicitaciones: voy a poner mi mano derecha en el hombro izquierdo y me voy a dar palmaditas de felicitación por los objetivos cumplidos a nivel profesional y por la publicación de mi primer libro “25 retos del líder ágil”. Quiero felicitar a mi equipo Avanza por todos los esfuerzos realizados para adaptarse a las exigencias del mercado en 2020, por su compromiso inquebrantable y por los resultados obtenidos. Enhorabuena Alicia, Claudia y Pilar; es un privilegio colaborar con personas como vosotras.

En definitiva, una persona ágil que quiere hacer su camino para conseguir los retos que se proponga, necesita revisar periódicamente su “mochila mental” y “rejuvenecerla”, para sacar todas las piedras que lastren su actitud mental e incorporar los nutrientes A.L.F. que permitan su mejor marcha hacia el futuro: agradecimientos, lecciones aprendidas y felicitaciones.

Por último, tres preguntas para nutrir tu caminar:

  1. ¿Qué agradecimientos tienes pendientes de realizar?, ¿A qué esperas?
  2. ¿Cuáles son tus lecciones aprendidas de 2020?
  3. ¿Qué felicitaciones tienes pendientes de realizar?, ¿A qué esperas?

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Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.

Un comentario sobre “¡Juventud, divino tesoro!

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  1. Agradezco las felicitaciones, de corazón. Y me sumo a los agradecimientos, entre otros por tener la suerte de trabajar con personas que tanto me enseñáis. ¡A por un 2021 con la mochila ligerita!

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