Vísteme despacio que tengo prisa

¿Liebre o tortuga?

Imagino que muchos de vosotros conoceréis el cuento para niños “La liebre y la tortuga”, en el que una liebre, orgullosa y veloz, acepta una apuesta con una tortuga, humilde y mucho más lenta, para ver quién gana una carrera.

La liebre arranca desde la línea de salida a toda velocidad, pero se confía demasiado por la ventaja obtenida y se echa a dormir debajo de un árbol, mientras la tortuga, sin prisas pero sin pausas, llega a la meta final en primer lugar y gana la carrera.

Moraleja: el exceso de confianza y los acelerones-parones son menos efectivos que la humildad y el esfuerzo constante, prudente y seguro, para conseguir metas importantes. ¿De qué familia eres tú, de las tortugas o de las liebres?

“Vísteme despacio que tengo prisa”.

El miedo al Covid-19 ha sido hasta ahora un estímulo poderoso para que todos aceptemos las medidas de confinamiento y protección de cara a combatir esta alarma sanitaria y económica que vivimos. Ahora bien, una excesiva autoconfianza o pérdida de miedo a los impactos negativos de esta pandemia, puede desencadenar que las metas volantes (fase 0-3) y la meta final, vuelta a la normalidad sanitaria y económica, se alejen de nuestro horizonte visual.

Según los datos del Ministerio de Sanidad a día de hoy, estamos en el buen camino, tanto en la tasa de crecimiento de casos diarios, como en RT o número promedio de contagios que un individuo infectado puede ocasionar en un tiempo determinado (0,77).

Ahora bien, necesitamos dos palancas para que el camino a la meta final no se alargue innecesariamente:

La primera, un liderazgo público prudente y de mirada larga.

Como madrileño que soy, estoy especialmente preocupado por el acelerón que ha querido imprimir nuestro gobierno autonómico a la desescalada, máxime cuando me enteré de la dimisión de la Directora de Salud de Madrid, Yolanda Fuentes, en cuya carta de dimisión expresa que “los criterios de salud no prevalecen en la petición para avanzar a la fase 1”.

La recuperación sanitaria es previa y está íntimamente unida a la económica. Acelerar sin cautela en la económica puede generar rebrotes que nos obliguen a parar, con un nuevo confinamiento, y tendría un impacto mucho más negativo en la recuperación económica.

Un liderazgo ágil y prudente, que gestione esta situación tan compleja y que evite las precipitaciones humanas basadas en la ansiedad o en intereses políticos egoístas e inconfesables, es decisivo para gestionar esta terrible situación en beneficio de todos.  

La segunda, una ciudadanía corresponsable 100%.

Una parte de la ciudadanía no ha tomado consciencia aún de la necesaria corresponsabilidad 100% de todos nosotros a la hora de respetar las normas de seguridad y distanciamiento social para salir de esta pesadilla sanitaria y económica. Un garbanzo negro puede cargarse todo el cocido, por la interdependencia sistémica que conlleva esta pandemia.

Basta pasear o hacer deporte todos los días en las franjas horarias habilitadas para ello, para observar que algunas personas incumplen las medidas de protección y/o alejamiento social. O ver los datos actualizados del Ministerio del Interior sobre propuestas acumuladas de sanción que superan los 700.000 casos. Son demasiados garbanzos negros para que el cocido no se estropee, por desgracia y ojalá me equivoque.

En esta crisis, tanto monta lo que tu país puede hacer por ti como lo que tú puedes, y debes, hacer por tu país, por el conjunto de la ciudadanía.

Honestamente, creo que necesitamos un liderazgo que sepa o aprenda ya a gestionar esta situación tan compleja, que tiene a muchos ciudadanos españoles en estado de ansiedad por el impacto sanitario y económico que está suponiendo, y que va a suponer. Ahora bien, nuestros líderes cometerán un grave error si aceleran demasiado la velocidad de desescalada y tenemos que confinarnos otra vez por un rebrote.

No nos engañemos, la meta final de esta carrera aún está lejos, como vemos en la figura de abajo (estudio de recuperación por sectores de Deloitte España), en sectores económicos clave para la economía española. Y en una economía tan interdependiente, todos los sectores se verán afectados por el tsunami de un rebrote, tarde o temprano. No nos podemos permitir alargar el camino hacia la meta final.

Así mismo y tan importante como lo anterior, necesitamos que todos los ciudadanos se comporten con una actitud 100% responsable, para que “todos juntos” podamos salir de esta amarga situación, sin parón o rebrote provocado por un exceso de confianza. No podemos consentir que paguemos “justos por pecadores”, con la salud y las cosas del comer no se juega. Por ello, los irresponsables que se salten las medidas de protección, que paguen las consecuencias para que no tengamos que hacerlo todos.

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¡Respeta las medidas de protección!

2 comentarios sobre “Vísteme despacio que tengo prisa

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