Súper Líder “Triple A”

Me encanta el último anuncio de Vodafone en donde el cofundador de Apple, Steve Wozniak, declara que todos somos “becarios de la era digital. Esta expresión describe nítidamente cómo me siento ante el universo de retos de aprendizaje que nos propone el entorno actual. Nada nuevo bajo el sol, pensaría Sócrates, que ya declaraba “sólo sé que no se nada” hace ya unos cuantos siglos.

Por otro lado y como dice Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google y actual presidente de Wikipedia, “Una persona, una organización, una empresa o una sociedad entera necesitan, para sobrevivir, aprender, al menos, a la misma velocidad con que cambia el entorno. Y para progresar, necesitan hacerlo a más velocidad”.

Por tanto, este universo de retos que nos propone la era digital, exige a las organizaciones y sus personas, tener o adquirir la capacidad de aprender de una manera eficaz y rápida, learnability. Esta capacidad no sólo es necesaria a la hora de adquirir conocimientos sobre SEO o SEM, Scrum, App’s, etc., sino también para evolucionar nuestra forma de gestionar equipos a un estilo de liderazgo ágil en entornos V.I.C.A. (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo).

¿Qué significa ser un líder/equipo ágil? (Manifiesto Agile)

  • Estar dispuesto a derrocar el estatus quo imperante en la cultura organizativa, dando protagonismo a las personas y sus conversaciones e interacciones, frente a los procesos organizativos.
  • Asumir el error y la equivocación como una parte natural del proceso de generación de valor, frente a la estéril búsqueda de la perfección en un mundo en constante transformación.
  • Colaborar y cooperar con el cliente, convirtiendo a este en un nodo fundamental del circuito organizativo, frente a la pesada y poco operativa negociación contractual.
  • Tener auténtica capacidad de respuesta ante el cambio como única variable constante, frente al cada vez más estéril ejercicio de planificación.
  • En definitiva, cuestionar la eficiencia actual de la cultura organizativa convencional acomodada en la definición de procesos y en el exceso de burocracia.

Claro está que adquirir nuevos conocimientos y comprar ciertas conductas para adaptarse a las exigencias de la era digital son un reto importante. Ahora bien, liderar equipos ágiles para que nuestra organización sobreviva, incluso prospere en estos tiempos, supone revisar y aprender valores de gestión que afectan a nuestras propias creencias y juicios profesionales. En algunos casos puede suponer volver a nacer para algún responsable de equipo.

Por tanto, las preguntas del millón de dólares son: ¿quiero hacerlo y merece la pena?, ¿soy capaz de aprender a liderar de forma ágil?

  • ¿Quiero aprender a liderar de forma ágil? Evidentemente esto es una decisión personal y hay muchas razones para contestar “sí, quiero”:
    • Estos valores directivos son de sentido común, no hay que hacer un esfuerzo intelectual elevado para comprarlos y parece que aplican a la realidad actual.
    • Seguro que nosotros mismos hemos deseado en el pasado que nos lideraran de manera ágil, por ser un estilo más eficiente y generar más compromiso y responsabilidad en el equipo.
    • Como decía Kant “Trata a los demás como te gustaría que te trataran”, y si el mercado te lo exige, mejor que mejor.
    • El coste de no hacerlo puede llegar a ser que tu liderazgo no esté alineado con las necesidades de tu empresa y, por tanto, quedarte fuera de la foto.
    • Explorar nuevas formas de hacer rejuvenece. 🙂
  • ¿Soy capaz de aprender a liderar de forma ágil? Si quieres, puedes. Te exigirá un esfuerzo, no será fácil, y podrás. Dependerá de la barrera de aprendizaje que te aplique y del nivel de adversidad que percibas que supone cada reto, de cuanto vértigo te de cada reto de transformación. Veamos:
    • Ceguera: ¿Qué me falta a día de hoy para gestionar mi equipo de manera ágil? Sería interesante auto valorarnos como líderes en cuanto a dicha agilidad se refiere y contrastarlo con el equipo. Esto requiere de una alta dosis de honestidad por nuestra parte. Una vez seamos conscientes de nuestros puntos fuertes y de mejora, implementar un plan de desarrollo a tal efecto.
    • Miedo al cambio, al fracaso: algunos relatos mentales generan mucho miedo a las personas. Por ejemplo, “la gestión ágil me quita poder, jerarquía”, “iterar con el cliente me hace perder el control”, “no hacer todo de 10 a la primera no es profesional”, etc. Me encanta esta frase “el cuento que te cuentas es lo que cuenta”. Necesitamos decidir cambiar lo que nos contamos para gestionar dichos miedos. Sí, sí, yo puedo elegir mi relato, mi reacción ante una adversidad que me genera una emoción de miedo, como vimos en el post “Gorila u Homo Sapiens. Veamos dos ejemplos:
      • Frente al relato “la gestión ágil me quita poder, jerarquía” que dispara mi miedo, os propongo el relato “la gestión ágil me reta como líder a ganar y sostener mi autoridad con el equipo, empoderándole para agilizar el trabajo ante el cliente, y gestionar el compromiso y responsabilidad de las personas/equipo para que ocurra”, desde la confianza.
      • Frente al relato “los productos y servicios se entregan de 10 a la primera” que dispara mi miedo/enfado si no ocurre, os propongo el relato “iterar con el cliente para proponerle un producto mínimo viable nos ayudará a anticipar posibles errores y adecuar nuestras entregas a lo que espera el cliente”, desde la tranquilidad.
    • Ego disparado/arrogancia: los que creen que han tenido tanto éxito profesional hasta la fecha que no necesitan cuestionarse, tienen un problema Houston. El estilo ágil de liderazgo es un “must” de mercado, incluso para los sectores de mercado que puedan estar menos impactados por la era digital. Los clientes y las nuevas generaciones de nativos digitales, millennials, demandan este estilo ágil. Cuidado con sufrir la parábola de la “Rana hervida”.
    • Otras barreras: el victimismo, achacar a factores externos la responsabilidad de lo que me falta, la comodidad por no decir vaguería, sé que necesito transformarme pero “¡hoy no, mañana!”, “me falta tiempo”, excusa habitual para no encarar mis retos, etc., ni los desarrollo por ser evidente la “medicina” a aplicar al respecto.

Concluyendo, evolucionar y aprender para transformarse en un líder ágil no es fácil. Para algunos responsables de equipo supondrá realizar un importante esfuerzo personal a la hora de gestionar los impedimentos antes vistos. Ahora bien, el primer y último responsable de este proceso de transformación es el individuo. Aunque nuestra empresa invierta en programas de transformación al respecto, incluso recabe la ayuda de un coach ejecutivo profesional para acelerar el proceso (momento publicidad ;-)), la última palabra la tiene la persona, el líder.

Por ello, la clave está en “aprender a aprender” para llegar a ser nuestra mejor versión de líder ágil. Un “Súper Líder Solvente Triple A” elige “Aprender a Aprender a llegar a ser Ágil”, de manera rápida y eficaz, y por ello decide:

  • Aceptar la realidad de mercado como un “Tomtom”, que recalcula cómo ir a un destino sin perder un segundo. Ante cualquier adversidad busca la solución alternativa posible más favorable. Te invito a que elijas la línea recta hacia el liderazgo ágil, para que dar vueltas.
  • Agradecer la oportunidad de crecer que estos retos me plantean y, aunque pueda enfadarme o hacerme sentir miedo, elegir alegrarme de poder evolucionar como profesional y persona (óptica positiva).
  • Actuar en consecuencia, empoderándome para gestionar cualquier miedo o enfado que me atenace y, sin prisas ni pausas, ir adquiriendo los conocimientos, habilidades y valores prioritarios que me faltan y necesito, para ser mi mejor versión de líder ágil de equipos.

Un mercado “Customer Centric” reclama a gritos equipos y líderes ágiles.

¿Qué vas a hacer tú al respecto?

Jerarquía vs Agile

Te pido que escribas tus comentarios a este post a pie de página y que lo recomiendes si te resultó interesante.

Muchas gracias.

5 comentarios sobre “Súper Líder “Triple A”

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  1. Me quedo con el relato “la gestión ágil me reta como líder a ganar y sostener mi autoridad con el equipo, empoderándole para agilizar el trabajo ante el cliente, y gestionar el compromiso y responsabilidad de las personas/equipo para que ocurra”. Muchas gracias Paco.

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