¿Haces trampa al solitario?

“No hay más ciego que el que no quiere ver» Refrán popular.

¿Has hecho trampa jugando al solitario con una baraja de cartas en alguna ocasión? Ya sabes, te sale una mala carta a destiempo que te desbarata completar con éxito el juego y, sin que nadie te vea, la cambias por alguna que te venga mejor. Yo alguna vez lo he hecho, la verdad. Parece que nadie te ve, pero tú bien sabes que has hecho trampa.

Este es un comportamiento que puede extrapolarse a nuestra forma de gestionar un equipo. Quiero decir, una cosa es no hacer las cosas bien con mi equipo por desconocimiento y otra bien distinta es no hacer lo correcto aun a sabiendas de que me estoy equivocando, no aprendiendo de mis errores o, simplemente, porque decido seguir ciego respecto de la ineficacia de mi estilo de liderazgo.

1. SEÑALES DE QUE MI EQUIPO NO FUNCIONA A PLENO RENDIMIENTO.

Hay señales tempranas que me indican que la dinámica de trabajo de mi equipo no funciona adecuadamente y que no da lo mejor de sí mismo como requieren los equipos ágiles hoy en día:

  • Ausencia de confianza entre los miembros del equipo y conmigo mismo, como líder.
  • No se tratan los temas importantes con transparencia, respeto y fundamento, para solucionar los retos cotidianos del equipo. La crítica de pasillo pasea a sus anchas.
  • Las personas no muestran compromiso 100% con las tareas de las que son responsables y la consecución de resultados correspondientes, anteponiendo además sus objetivos individuales ante el objetivo común.
  • Predominan los egos.
  • Las personas se mueven prioritariamente por factores extrínsecos e higiénicos de motivación (salario, seguridad, etc.) que por factores intrínsecos y motivadores de movilización (asumir responsabilidad, crecer profesionalmente, etc.).
  • La sinergia de la colaboración para afrontar retos comunes se diluye y predomina la competición de suma cero.
  • No se muestra un interés real por el aprendizaje y desarrollo continuo.
  • Solo se dice al líder lo que quiere oír y no lo que realmente se piensa.

Podemos seguir ignorando la situación todo el tiempo que queramos, por ceguera real o consciente, pero el cáncer seguirá avanzando y la salud de nuestro equipo empeorará, por muchas trampas al solitario que queramos hacernos. O podemos coger el toro por los cuernos. Tú decides.


2. NO HAY POCIONES MÁGICAS Y EL TIEMPO NO LO CURA TODO. HAY QUE ENCARAR EL RETO CON CORAJE.

Cuando nos duele el estómago vamos a médico, pero cuando nos duele el alma no siempre vamos al sicólogo. Ya sé que no lo cubre todos los seguros y que cuesta un dinerito, pero ya me entiendes.

¿Qué haces cuando el estado de ánimo de tu equipo es de desconfianza y escasa energía para encarar los retos cotidianos del negocio? ¿Cómo impacta esto negativamente en la eficacia del equipo de cara a resultados? La solución no es dejarlo estar, evidentemente.

Me parece muy apropiada la siguiente frase de D. Miguel de Unamuno en este momento: “Cada uno de nosotros es, en realidad, tres: el que uno cree que es, el que los demás creen que es y el que es de veras”. Por tanto, para sacar la cabeza del agujero de la ceguera, si quieres evitar tener una actitud avestruz, te invito a dar dos pasos para sacar tu propio diagnóstico:

¿Cómo te ves como líder del equipo, con honestidad y ganas de crecer?

  • ¿Generas confianza?
  • ¿Inspiras con tu ejemplo y tu manera de comunicar al equipo?
  • ¿Eres capaz de ofrecer y recibir feedback constructivo de temas críticos y avanzar? 
  • ¿Empoderas a tu equipo y les pides responsabilidad 100% al respecto?
  • ¿Fomentas una colaboración y negociación ganar-ganar en tu equipo?
  • ¿Acompañas a tu equipo para que crezca y asuma más responsabilidad?
  • ¿Estás abierto a crecer tú también con sus aportaciones?

¿Cómo te ve tu equipo?

Las empresas suelen realizar cuestionarios 360º para obtener un diagnóstico al respecto. La verdad, yo creo más en la conversación directa y cotidiana con el equipo, eso sí, si somos capaces de escuchar con humildad, sin rencores y con ánimo constructivo lo que nos digan.

Y lo que nos diga al respecto el equipo, ha de ser de forma respetuosa, constructiva y, sobre todo, argumentada y basada en hechos o evidencias. No nos sirven las vagas impresiones carentes de fundamentado basado en la experiencia.


3. Y RECUERDA, PARA AVANZAR NO BASTA CON LA REFLEXIÓN, HAY QUE PASAR A LA ACCIÓN.

¿Cuántas personas conoces que nunca reflexionan a este respecto y siguen a ciegas? Pero aún hay más, ¿cuántas personas conoces que son víctimas de la “parálisis por demasiado análisis”?

Si crees honestamente que la dinámica de tu equipo necesita mejorar para agilizar su desempeño y mejorar resultados, hay que actuar para avanzar:

  • ¿Qué plan de desarrollo necesita tu equipo y tú mismo?
  • ¿Puedes implementarlo sin ayuda externa? Adelante.
  • ¿Necesitas ayuda externa? Adelante.

A veces se necesita alguien externo, con habilidades y coraje para detectar lo que falta y exponerlo al cliente sin esperar un like a su trabajo en el cuestionario de valoración. Aquí lo relevante es sanar la ceguera y poner las gafas adecuadas para sortear las curvas del negocio de la forma más eficaz posible.


4. AGÁRRATE QUE VIENEN CURVAS.

Hemos vuelto de vacaciones con las pilas recargadas, espero, que nos vendrá muy bien para encarar las curvas que nos vienen en un futuro no muy lejano, que pueden ser amenazas u oportunidades para tu empresa y tu equipo:

  • Curvas macroeconómicas: desdolarización, fragmentación geopolítica, inteligencia artificial, robótica, estabilidad financiera (inflación y tasas al alza), etc.
  • Curvas organizativas: atracción y retención del talento necesitado, adaptación ágil de la organización, etc.
  • Curvas de mi equipo: todo lo comentado en el post que nos impida dar la mejor versión para surfear estas olas o curvas de cambio que nos esperan.

Mantener nuestra ceguera no es una opción para encarar estas curvas. ¿Qué vas a hacer al respecto y cuando es lo que te debe ocupar? Mucha suerte y buena compañía para este viaje.

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Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.

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