¿Gallina o cerdo?

«El compromiso es un acto, no una palabra.”, Jean-Paul Sartre.

Fábula de la “Gallina y el cerdo”.

“Una gallina y un cerdo paseaban por la carretera un día, cuando la gallina le dijo al cerdo:

  • Oye cerdo, ¿qué te parece si nos asociamos y abrimos un restaurante?
  • Me parece buena idea. ¿Cómo lo llamaríamos?

La gallina pensó un poco y contestó:

  • ¿Por qué no lo llamamos ‘Huevos con jamón’?

El cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó:

  • Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. De ser así yo estaría comprometido, pero tú solamente estarías involucrada.

¿Es mejor la actitud del “cerdo” o de la “gallina” para conseguir el éxito?

Cada uno de nosotros tendrá su propia manera respetable de verlo. Os confieso que siempre me ha generado un profundo dilema esta disyuntiva:

  • El nivel de compromiso del cochino es tan alto que se deja literalmente la piel para conseguir el éxito profesional, en los huevos con jamón.
  • El compromiso de la gallina es muy alto, aporta lo mejor de sí misma (los huevos), pero no se deja la vida como su socio para conseguir el éxito profesional.

Para poder contestar a la cuestión formulada es necesario responder a las siguientes preguntas: ¿Qué es el éxito profesional?, ¿Las personas solo nos nutrimos del éxito profesional en la vida?, ¿Cuáles son los costes de solo focalizar nuestro compromiso a nivel profesional?

El éxito profesional es, por un lado, conseguir las metas que uno desea (como liderar un equipo, emprender un negocio, etc.), pero también es, por otro lado, desear lo que uno ha conseguido, descontando todos los sacrificios y costes sufridos en el proceso.

¿Qué estoy queriendo decir? El equilibrio de vida de cada persona es único e intransferible. Cada cual decide el suyo propio y no seré yo quien juzgue el de los demás. Ahora bien, como un día tiene 24 horas y una semana tiene 7 días, etc., mi equilibrio de vida y sentimiento de éxito personal (no solo profesional), dependerá de donde ponga mi compromiso.

Dramatizando un poco las opciones, podré elegir poner el foco de mi compromiso en:

  • Dormir y trabajar (actitud “Cerdo”). Es posible SÍ que consiga mis objetivos profesionales, o no, pero tendré que asumir los costes personales que implica poner únicamente el foco de mi compromiso en el trabajo: menos tiempo para la familia, para los buenos amigos y para otras actividades personales que nutren mi alma.
  • Dormir, trabajar y las otras “pequeñas cosas” que le dan sentido a la vida (actitud “Gallina”). Es posible que NO consiga mis objetivos profesionales, o sí, pero mi coste personal será menor distribuyendo mi foco y compromiso en todos los ámbitos de mi vida que alimentan y nutren mi alma.

Os confieso, si no lo habéis intuido ya, que yo soy más de un enfoque “gallina” que de “cerdo” 😉, viendo mi trayectoria personal desde mis 60 años de trayectoria vital. También os reconozco que he tenido momentos de actitud “cerdo” para poner en marcha mis proyectos profesionales, pero siempre he procurado que mi yo profesional no se comiera a mi yo personal.

Eso sí, estoy convencido que para que mi compromiso profesional no se coma a mi yo personal, que necesita de buenas relaciones personales, deporte, lectura, etc., es imprescindible tener una actitud NO+EL+YO para encontrar el tiempo que quiero para mi equilibrio de vida.

¿Qué significa esto?

El chip habitual de las personas es YO+EL+NO. Frente a todas las actividades, tareas, etc. que la “tormenta” cotidiana trae a mi vida, primero pienso en que tengo que hacer YO, luego YO y, finalmente YO; cuando no puedo más pienso en que puedo delegar (EL) y lo que muchas veces no se me ocurre es qué NO debería hacer porque no aporta valor.

Frente a este chip, yo os sugiero aplicar el inverso, NO+EL+YO:

  • Decir NO a todas aquellas actividades, tareas, etc. que no aporten a mi equilibrio y enfoque de vida, para así centrarme en lo importante.
  • EL: Delegar en otras personas tareas que son repetitivas o que pueden hacer mejor que yo, evitando la creencia de que solo yo hago las cosas bien porque las hago a mi manera.
  • YO: haciendo lo que verdaderamente es importante para conseguir lo que persigo y donde aporto un valor diferencial.

En definitiva, creo que pensar en términos de blanco o negro, de éxito o fracaso, de que dejarse la piel como un “cerdo” es demostrar el compromiso adecuado y que el resto no lo es, es un error de enfoque. Cada persona elige su definición de éxito, su equilibrio de vida personal y los costes que está dispuesta a pagar por sus elecciones. Te deseo que tus costes personales no sean tan elevados que al final y con el paso del tiempo no desees lo que hayas conseguido, profesionalmente hablando.

Para terminar, te pido que reflexiones con estas preguntas:

  • ¿Qué es el éxito profesional para ti?
  • ¿Qué costes estás dispuesto a pagar para conseguirlo?
  • ¿Afectarán a largo plazo estos costes en tu equilibrio vital deseado?
  • ¿Qué vas a empezar a hacer, o dejar de hacer, para que esto no te pase una factura demasiado alta?

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