«El que tiene fe en sí mismo, no necesita que los demás crean en él”, Miguel de Unamuno.
EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO, un cuento de Jorge Bucay.
“Un joven acudió a un sabio en busca de ayuda.
– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas! Quizá después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
– E.. encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.
– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 o 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
– ¡¡58 monedas!! -exclamó el joven-.
– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.”
REGÁLATE AUTOESTIMA.
En estos tiempos que corren, en los que parece que perseguimos con ansiedad el “like” de los demás y no deja de crecer el consumo de ansiolíticos de manera desmesurada, creo que es necesario hacerse un buen regalo de autoestima por Navidad, porque es necesaria y nadie va a cuidarla mejor que nosotros.
Si la autoestima es ese conjunto de relatos que residen en nuestra cabecita (radio interna), de diseño propio o importados del exterior (padres, amigos, etc), que condicionan la imagen que tenemos de nosotros mismos y la manera que tenemos de tratarnos, te invito a que reflexionemos sobre las siguientes preguntas:
- ¿A qué personas y relatos confieres autoridad y permites que te influyan?
- ¿Permites que cualquier persona o comentario afecte y condicione lo que piensas de ti mismo?
- ¿Filtras los relatos ajenos aceptando solo los comentarios con fundamentos sólidos y de personas expertas o de fiar que te quieran bien?
- ¿Qué te dices a ti mismo que te haga sentir pequeño?, ¿Está basado en hechos o evidencias recurrentes?, ¿Qué consecuencias tiene para ti?, ¿Quieres cambiar el relato para cambiar tus acciones y por tanto tu sentimiento de estima?
- En definitiva, ¿qué haces para modelar los relatos que tienes en la mente sobre ti mismo?
El pensamiento positivo de uno mismo no consiste solo en quedarse con todo lo bueno que pienso de mí mismo y que desemboca en comportamientos deseables y resultados apetecidos. Creo que este enfoque es limitado y peligroso porque conforma una autoestima con pies de barro y buenista de uno mismo.
Cultivar la autoestima también consiste en hacer caja sincera de nuestras limitaciones y nuestros errores, con los aprendizajes adquiridos de estos últimos como consecuencia. Si no hay propósito de enmienda y compromiso con la acción consecuente, ante los errores, nuestra autoestima seguirá cotizando a la baja.
Por tanto, te invito a que hagas balance de todo aquello relevante que hayas conseguido o aprendido a lo largo de 2024, para tener fundamentos de hecho de cara a modular tus relatos en 2025. Yo ya estoy haciendo lo propio.
MI REGALO DE NAVIDAD.
Como este es mi último post de 2024, quiero compartir con vosotros los dos posts que más audiencia han tenido durante el mismo y que también son una inyección de esperanza y autoestima:
- Cuando una puerta se cierra, otra se abre: con 461 vistas.
- Renovarse o morir: con 457 vistas.
También quiero recomendaros una selección de 4 libros, entre los que he leído en 2024, cuya lectura ha sido muy placentera y ha removido profundamente mi chip mental:
- Nexus, de Yuval Noah Harari.
- La trilogía de la vida, la muerte y la conciencia, de Juan José Millas y Juan Luis Arsuaga.
- Encantado de conocerme, de Borja Vilaseca.
- El buen antepasado, de Roman Krznaric.
AGRADECIMIENTOS
Quiero agradecer a todos los seguidores y todas las seguidoras de este blog vuestro interés y fidelidad demostrada durante estos últimos 12 meses. A primeros de diciembre este blog ha tenido más de 4.600 vistas y 3.700 visitantes. Gracias.

Por último, aprovecho para felicitaros las Navidad y desearos un próspero año 2025 😊.

Si te pareció interesante este post, te pido que lo compartas en redes sociales. Muchas gracias de corazón y, recuerda, no basta con la reflexión, para avanzar es necesario pasar a la acción.


Deja un comentario